Arte

Cao Fei: así se creó el 18º BMW Art Car

Cao Fei es la artista más joven que ha diseñado un BMW Art Car. Y la primera de China. Conoce perfectamente el mundo de la realidad virtual, pero ¿cómo se transforman 585 CV en una obra de arte multimedia? BMW Magazine ha acompañado a Cao Fei en el desarrollo de su obra, tanto en las fábricas de BMW como en el rodaje en Pekín.

Fotos
Matthias Ziegler
Texto
Xifan Yang

«De pequeña solo veía coches en la tele», comenta Cao Fei. Guangzhou, China, años 80: los inversores desembarcan en el delta del río de las Perlas y empiezan a construir fábricas. De pronto, camiones cargados bajan por las carreteras llenas de baches hasta el puerto. Los lugareños, entre ellos los padres de Cao Fei, van en bici. El padre lleva a la niña de vez en cuando al parque de atracciones de la ciudad, donde hay una pista de karts. Fei aún va a la escuela primaria. Se imagina lo que debe sentirse conduciendo un coche de verdad. El futuro es el tema que más apasiona a Cao Fei… y sigue siéndolo en la actualidad.

Múnich, noviembre de 2016: a sus 38 años, Cao Fei es ya una artista de reputación internacional. Ataviada con un abrigo otoñal y una bufanda de colores, visita el taller de BMW Group Classic. El equipo de BMW acaba de presentarle el nuevo M6 GT3 que ha de transformar en un BMW Art Car. Huele a pintura y a goma. Cao Fei pasea alrededor del automóvil, lo fotografía con su smartphone, acaricia la negra y reluciente superficie de fibra de carbono.

Con el 18º Art Car, tanto la artista china como BMW se adentran en terreno nuevo. Andy Warhol coloreó su M1 en veintiocho minutos mediante rápidas pinceladas. Jeff Koons cubrió su Art Car con láminas de colores y patrones dinámicos. Jenny Holzer imprimió en su bólido el eslogan «Protect me from what I want». En cambio, Cao Fei trabaja exclusivamente con las nuevas tecnologías. Graba vídeos y crea mundos virtuales en el ordenador. Sus imágenes iconográficas reflejan la rauda transformación en China y la vida cotidiana en nuestro mundo digital globalizado. Es la artista más joven en los cuarenta años de historia de los Art Cars. «Para mí, el mayor reto en este proyecto era: ¿cómo puedo aplicar mis ideas y transformar el vehículo de una manera que no sea solo visual?», explica.

Cao Fei crea sus obras de arte con el perfeccionismo de una ingeniera: para que el modelo 3D se pareciera lo más posible al Art Car auténtico, comprobó con los expertos en realidad virtual de su equipo la precisión con que el software de 3D reconoce los distintos barnices.

Cao Fei crea sus obras de arte con el perfeccionismo de una ingeniera: para que el modelo 3D se pareciera lo más posible al Art Car auténtico, comprobó con los expertos en realidad virtual de su equipo la precisión con que el software de 3D reconoce los distintos barnices.

Una obra de arte para las carreras

En los últimos meses Cao Fei ha visitado Múnich con regularidad. Ha volado desde Pekín para conversar con el jefe de diseño de BMW y visitar la fábrica de Múnich, y ha mantenido un contacto regular con los expertos en materiales y tecnología. Hoy va a ver por primera vez el vehículo con el que va a trabajar. Cao Fei estudia minuciosamente el revestimiento negro de carbono del M6. «¿Podemos pulirlo más?», pregunta.

Jan van Kolfschoten, mánager de Proyectos Especiales en BMW Motorsport, le enseña muestras de color en negro mate, azul-negro oscuro y marrón-negro. La pintura no le puede añadir demasiado peso al vehículo, ya que el Art Car 2017 debe competir en el Gran Premio de Macao. Y debe superar el test de 3D del Dr. Wang. Nan Wang es experto en realidad aumentada y realidad virtual en la Universidad de Lausana. Ha acudido desde Suiza para comprobar cuál es la mejor manera de escanear el M6 con un programa de 3D. A continuación, el modelo computarizado del vehículo ―según el concepto de Cao Fei― se trasladará a un mundo virtual diseñado por ella.

El espectador ha de poder explorar el BMW Art Car terminado con una app de realidad aumentada. «Cao Fei está haciendo algo que ningún artista ha probado antes», comenta Thomas Girst, director de Compromiso Cultural en BMW Group. Girst ha acompañado el proyecto desde el primer instante. Un jurado, formado entre otras personalidades por Richard Armstrong, director del museo Guggenheim, Chris Dercon, director del Tate Modern, y Beatrix Ruf, directora del museo Stedelijk, concedió el diseño de los dos Art Cars actuales a Cao Fei y al artista conceptual estadounidense John Baldessari. Mientras que Baldessari, de 85 años, es una de las grandes figuras del mundo del arte desde hace ya cuatro décadas, Cao Fei acaba de alcanzar el éxito internacional. 2016 fue el año de su encumbramiento: exposiciones en París y Dubái, además de una gran retrospectiva en el MoMA PS1 de Nueva York. El New York Times describió a Cao Fei como la «encarnación de la nueva China». Recientemente ha sido galardonada como ‘mejor artista’ con el reputado Premio de Arte Contemporáneo Chino.

Un Art Car para el siglo XXI digital

El Dr. Wang y Cao Fei están inclinados sobre la pantalla de una tablet. El test de 3D ha concluido que la pintura de color negro mate ofrece los mejores resultados. En unos días, Jan van Kolfschoten enviará a la artista china las muestras de color perfeccionadas. Tras una última ronda de aclaraciones, el M6 será confiado finalmente a Walter Maurer, experto en barnizado y artista, que ha sido el encargado de dar el último acabado a los anteriores Art Cars.

Pekín, unos días después: Cao Fei está de vuelta en su estudio. Se ubica en un antiguo barrio de trabajadores en el nordeste de la ciudad; antiguamente las empresas estatales producían aquí máquinas y electrodomésticos. Hoy en día el barrio está a varios mundos de distancia de los relucientes centros comerciales y los complejos de rascacielos erigidos apenas unos bloques más allá. Uno podría creer que se halla todavía en la China de los años 80: se ven tuk-tuks por doquier, y abuelas vestidas con gruesas chaquetas de algodón enguatado tienden la ropa en la calle. Un viento helado barre el asfalto polvoriento. En 2015 y en medio de este escenario, Cao Fei encontró un antiguo cine para trabajadores de la época de Mao y lo convirtió en su estudio. «Cine de la nube roja», indica un gran letrero en el techo de este edificio de dos plantas con azulejos blancos. En su interior, la artista ha dejado casi todo tal como estaba: lámparas de araña oxidadas, estuco neoclásico, paredes pintadas en verde y rosa, lemas de Mao. Esta peculiar mezcolanza de la China antigua y moderna sirve de inspiración para el arte de Cao Fei.

Cao Fei en su visita al taller de BMW Group Classic. Con los expertos en materiales y tecnología habla principalmente sobre el revestimiento de carbono del M6.

El 18º BMW Art Car consta de tres partes: una película que muestra el viaje en el tiempo de un viajero espiritual por las distintas épocas de la larga historia de China hasta su dinámico presente (derecha), una app de realidad aumentada que permite ver partículas de luz en torno al automóvil (izquierda) y el propio BMW M6 GT3 de color negro carbono.

El 18º BMW Art Car consta de tres partes: una película que muestra el viaje en el tiempo de un viajero espiritual por las distintas épocas de la larga historia de China hasta su dinámico presente (derecha), una app de realidad aumentada que permite ver partículas de luz en torno al automóvil (izquierda) y el propio BMW M6 GT3 de color negro carbono.

Anime japonés, seriales taiwaneses, cine de culto europeo

De niña estaba fascinada por el medio cinematográfico, cuenta Cao Fei. En aquella época los cines de su ciudad, Guangzhou (la antigua Cantón), empezaban a mostrar por primera vez, además de producciones propagandísticas de ‘países hermanos’ socialistas como Cuba y Rumanía, películas de Occidente. Además, por la República Popular China circulaban copias piratas de filmes de Hollywood procedentes de Hong Kong. Cao Fei desarrolló una debilidad por la Nouvelle Vague y las películas de ciencia ficción. «Hubo una fase en la que lo absorbía todo: anime japonés, seriales taiwaneses, cine de autor europeo». En su época escolar experimentó por vez primera con la videocámara de su padre, que trabajaba como escultor y profesor de arte en Guangzhou. «Entré muy pronto en contacto con el arte», comenta Cao Fei. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Guangzhou. Con 21 años despertó por primera vez el interés del mundo del arte internacional: Hou Hanru, director artístico del museo MAXXI en Roma, descubrió su ópera prima, Imbalance 257, un furioso vídeo de cinco minutos sobre el día a día de los jóvenes estudiantes de arte.

Desde entonces, con la afilada mirada de una directora de documentales y la fantasía de una creadora de ciencia ficción ha escenificado parábolas sobre la vida en la China moderna y en un mundo globalizado. En Whose Utopia? (2006) retrató la monótona vida cotidiana de los trabajadores de una fábrica en Dongguan, revelando sus sueños secretos. En RMB City (2007) erigió una megaciudad china en el universo virtual de Second Life. Cao Fei explora el mundo de los nuevos medios como pocos artistas de su generación. Sus vídeos se caracterizan por un marcado humor negro, pero también por la profundidad y la empatía. Para su último trabajo, Strangers (2015), presentado la pasada primavera en la fundación Luis Vuitton de París, grabó a personas que entran en contacto con desconocidos a través de la webcam pero no se comunican con ellos. En cambio, se observan durante horas mientras se lavan los dientes, cocinan o juegan con el perro. «Yo misma soy así. Me paso la mitad del día con el smartphone. Qué perro tan mono, ¡ah! Siguiente. ¿Qué ha comido mi colega esta noche? Siguiente. Hermosa puesta de sol. Siguiente. Mirar el móvil es lo primero que hago cuando me despierto. Y lo último que hago antes de quedarme dormida».

¿Cómo encarar el tema de la automoción?

«Para mí sigue siendo todavía un mundo nuevo», señala Cao Fei. «He investigado y leído mucho. He visitado la planta de BMW en Shenyang y he hablado con los empleados en Múnich. Estuve en un archivo de materiales en Nueva York, y en verano me reuní en Suiza con la piloto Cyndie Allemann. Así es como intento profundizar en el mundo de la movilidad». Está sentada en su estudio, en una antigua butaca de cine. La habitación está amueblada de manera espartana: una larga mesa y un par de estanterías, pizarras blancas, un proyector en la pared, un pequeño fogón para preparar café. La mayor parte de su trabajo creativo se desarrolla ante el ordenador, al aire libre o en el plató. Cao Fei trabaja «con una concentración y una seriedad increíbles», comenta Thomas Girst, que la ha visitado varias veces en Pekín. Su manera de enfocar el trabajo se parece a la de una directora y productora de cine, pero es a la vez guionista y escenógrafa. La asisten cuatro colaboradoras: una arquitecta, una experta en computación y dos licenciadas especializadas en técnicas de impresión y arte experimental.

En los últimos doce meses, Cao Fei ha dedicado la mayor parte de su tiempo al proyecto del Art Car. Sobre una mesa se amontonan estudios de materiales y colores y libros sobre el tema de la automoción, entre ellos la serie de fotografías The Cars de Wolfgang Tillmans. «El Art Car debe rodar a una velocidad de hasta 300 km/h y ser capaz de ganar carreras», explica. «No puedo montar o proyectar nada sobre él. Por tanto, decidí abordar el tema de una manera completamente distinta». Su objetivo es poder visualizar la aceleración a través de una película que se desarrolla en parte en la realidad y en parte en el mundo virtual. En un ‘moodboard’ (un collage de ideas) ha colgado escenas de los filmes Mad Max y Regreso al Futuro y de la serie de televisión The Walking Dead, además de fotos de robots industriales. En las obras de Cao Fei, la fe en el progreso y la distopía siempre van de la mano. «Hay tantas utopías inservibles hoy en día», comenta. Respecto al tema de la movilidad, intenta abordarlo de una manera holística. «¿Cómo vamos a resolver el consumo de recursos en la producción de automóviles, la contaminación del aire, el problema de espacio en las ciudades? Pero tengo esperanza: se han realizado enormes avances en el desarrollo. Hay motivos para el optimismo».

Las imágenes pueden poner ideas en movimiento

Los primeros episodios de su película se grabaron hace tiempo: un monje desciende de un monasterio en las montañas hasta el valle y pasea por una metrópoli futurista. De este modo muestra los contrastes de la vida cotidiana en China. Campos de arroz y un local de comida rápida, las chimeneas de una fábrica y oasis de rascacielos verdes. Por la tarde, Cao Fei rueda con un equipo de treinta personas en un estudio con croma a las afueras de Pekín. Un actor interpreta al monje, y para las escenas de baile Cao Fei ha pedido traer un doble de Taiwán. En estos días trabaja casi 24 horas diarias. Ayer estuvieron ensayando hasta la medianoche, y hoy estaban todos a las seis de la mañana de vuelta en el estudio. Las imágenes pueden poner ideas en movimiento: eso es lo que comprobó en 2015 en el encuentro del Foro Económico en Davos, cuenta Cao Fei. Allí presentó su instalación de vídeo La Town, una película de ‘stop motion’ de 42 minutos que muestra una pequeña ciudad asolada por una catástrofe. La presentó también en la Bienal de Venecia. «Pero en Davos se trataba de un foro totalmente distinto», señala Cao Fei. «No era el público de arte habitual, sino expertos en Economía y políticos que nunca habían oído hablar de mí. A pesar de ello ―o precisamente por ello―, aquel día sostuve conversaciones muy interesantes. La idea de que el arte puede cambiar el mundo me parece ingenua. Pero el arte sí puede, por lo menos, suscitar conversaciones». También espera mantener este tipo de conversaciones cuando su BMW Art Car se presente en público. En la escena final de la película, el monje se sumerge en el mundo virtual y se monta en el BMW M6 GT3. Una flecha negra mate que acelera hacia un futuro incierto.

El rodaje en Pekín: paralelamente al trabajo con el modelo 3D, Cao Fei ha rodado una película en la que integra el vehículo virtual. A la izquierda de la imagen, el actor que da vida al monje.

06/26/2017