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Materiales nobles: reciclaje en BMW

Tienen un principio, pero no un final: cada automóvil contiene cientos de materias primas valiosas. BMW lleva muchos años investigando cómo reutilizarlas de manera eficiente y ecológica. Cada material tiene su propia historia: creación, utilización, recuperación y nuevo uso.

Fotos
Thomas de Monaco
Texto
Michael Seitz

Carbono

En la producción de piezas de carrocería para BMW i en la planta de Leipzig se generan restos de fibra de diferentes longitudes. Y se aplica la siguiente regla: cuanto más largas son las fibras, más valiosos son los residuos y más variadas sus posibilidades de aplicación. Estos restos de fibra, todavía no endurecidos con resina, se trenzan de nuevo para elaborar tejidos de gran resistencia y bajo peso que luego se emplearán en los techos de los modelos BMW i, como soporte de la consola central o en la estructura de los asientos traseros del BMW i3. Además de estos restos de la producción, también pueden reciclarse las fibras de carbono ya pegadas con resina. La resina se puede eliminar mediante procedimientos auxiliares, como la pirolisis, y las fibras así obtenidas se reaprovechan en los procesos conocidos.

Piezas de carrocería de los modelos BMW i y BMW M

Metal

El acero es, con gran diferencia, el material más común en la reutilización. Solo en la construcción de carrocerías se genera casi medio millón de toneladas de residuos de acero por año. El material se recupera casi en su totalidad, se funde de nuevo en las plantas de los proveedores y se convierte en nuevas chapas de carrocería. En un proceso parecido al de hacer galletas, la masa se extiende una y otra vez hasta que no quedan grumos. En las fábricas se recuperan también residuos de otros metales generados en la producción, como el aluminio, y se llevan asimismo a las plantas de los proveedores para su refundición. En el caso del aluminio, este proceso ahorra mucha energía eléctrica, la que se requiere en el procesamiento original del mineral de bauxita. No obstante, el aluminio reciclado es más quebradizo y no puede utilizarse para fabricar piezas que deban resistir impactos.

Restos de producción de la construcción de carrocerías

Material sintético

Aproximadamente una quinta parte del vehículo se compone de materiales sintéticos y estos, a su vez, se componen mayoritariamente de petróleo. BMW recicla la mayor parte de los materiales sintéticos de los vehículos mediante un proceso de triturado. Una vez extraídos los líquidos, los metales nobles o las sustancias peligrosas, las prensas convierten los vehículos viejos en cubos de 1,5 toneladas. Una trituradora de 10 000 CV de potencia pulveriza hasta 450 de estos cubos por hora y los transforma en cientos de miles de piezas que caben en la palma de una mano. Esta enorme corriente de restos triturados se somete a diversos procesos de flotación, hundimiento, elevación, caída, peso, lanzamiento o escáner para clasificarla en elementos casi puros. Para los materiales así obtenidos, existen bolsas de materias primas con índices de cotización en función de la oferta y la demanda. Cuando se emplean en vehículos BMW nuevos, los materiales reciclados deben satisfacer los mismos requisitos de calidad que los materiales sintéticos recién fabricados.

Revestimientos de componentes y en el habitáculo

Metales nobles

Las normativas sobre la depuración de los gases de escape en los motores de combustión, cada vez más estrictas, requieren aplicar medidas tecnológicas extremadamente complejas. En los catalizadores, por ejemplo, se utilizan diversos metales nobles como el platino, el rodio o el paladio. Los fabricantes han desarrollado técnicas asombrosas para tratar con estas costosas materias primas: los dispositivos cilíndricos para depurar los gases se componen en su interior de cientos de miles de celdas de cerámica diminutas, con una superficie total que corresponde a entre tres y cuatro campos de fútbol. Sobre esta enorme superficie se encuentran repartidos únicamente dos gramos de platino. Pese a estar presentes en una cantidad tan pequeña, merece la pena recuperar los metales nobles mediante el reciclaje. Para ello se cuenta con empresas especializadas que pulverizan la blanca cerámica del interior de los catalizadores y la convierten en una fina harina; a continuación la funden y la someten a un tratamiento metalúrgico para separar los componentes individuales.

Catalizadores y electrónica

Cobre

Solamente en el cableado, una berlina moderna contiene más de 35 kilogramos de cobre. En las baterías de iones de litio de muchos vehículos eléctricos hay asimismo láminas de este valioso metal. Y las bobinas de los motores eléctricos de los modelos BMW i y BMW iPerformance se componen también de este material, disponible únicamente en unos pocos países del mundo. Según los expertos, un fuerte crecimiento de la automoción eléctrica implicaría también una fuerte subida del precio del cobre. Hoy en día, las empresas de desguace hacen un buen negocio con el cobre usado: los precios por tonelada se encuentran desde hace años en un valor de varios miles de euros.

Cables, baterías y motores eléctricos

Baterías

BMW Recycling lleva ocupándose de la extracción y reutilización de las baterías desde que comenzó la época de los vehículos eléctricos e híbridos. Las baterías convencionales para arrancar el motor contienen principalmente plomo, por lo que, una vez recicladas, se emplean por ejemplo para fabricar chalecos y cinturones para buceadores. En la movilidad eléctrica actual, sin embargo, se emplean baterías de iones de litio. Debido al aumento del volumen de producción, del valor y del peso, ha crecido también su importancia de cara al reciclaje. Al fin y al cabo, cada BMW i3 incorpora más de 200 kilos de baterías. Cuando un vehículo llega al final de su vida útil, generalmente la batería no está agotada, y en ocasiones se ha sustituido previamente por una más potente. En consecuencia, BMW está proyectando una segunda vida para las baterías usadas: como acumulador intermedio de energía eléctrica. Por ejemplo, para almacenar energía solar que, tras la puesta de sol, pueda reintroducirse nuevamente en los vehículos eléctricos.

BMW i, modelos híbridos y baterías de arranque

Líquidos

Muy a pesar de los equipos de reciclaje de BMW, en muchas partes del vehículo se utilizan líquidos. Deben extraerse y eliminarse de manera especial antes de proceder al prensado y al triturado. Además de los líquidos habituales como la gasolina, el líquido de frenos o el refrigerante, hay que procesar también, por ejemplo, el aceite hidráulico ―de difícil acceso o muy distribuido― empleado en el techo automático o en la regulación del chasis. Por otra parte, el tratamiento de los gases de escape en los motores diésel requiere hasta 21 litros de líquido adicional en forma de AdBlue (urea). En lo que concierne a los líquidos, la creciente electrificación de los automóviles está simplificando el reciclaje. Donde es posible, los sistemas eléctricos sustituyen a los hidráulicos, ya que, además, reducen el consumo de combustible.

Aceites, líquido de frenos, refrigerante o urea

Cables de cobre, chips de goma y fibras de carbono: lo viejo se transforma en nuevo.

En un polígono industrial al norte de Múnich podemos encontrar petróleo, cobre, aluminio, caucho, hierro, oro y platino. Estas costosas materias primas se hallan escondidas y es muy difícil acceder a ellas. Se encuentran en puertas, asientos, neumáticos, motores o sistemas de escape. Hasta hace pocos años, la mayoría de las personas habrían descrito el centro de desmontaje y reciclaje de BMW como un desguace. Pero la chatarra es ahora un material valioso. Teniendo en cuenta la escasez de los recursos y el aumento de precios de las materias primas, ya nadie tira a la basura las piezas industriales usadas. En lugar de desguace, ahora tenemos reutilización.

También ha cambiado la conciencia de muchos consumidores en los países industrializados. Los objetos se comparten y se utilizan de manera más intensa, consciente y duradera. Esta evolución ha despertado asimismo el interés de las personas por la huella ecológica de su vehículo: además de una producción que ahorre recursos y asegure un bajo consumo durante el uso, se tiene en cuenta la reutilización sostenible de las materias primas empleadas. Por su parte, la legislación exige cuotas de reciclaje cada vez más estrictas. En la UE, por ejemplo, los fabricantes deben garantizar la recogida de los vehículos viejos y reutilizar el 95 % del material empleado.

El centro de desmontaje y reciclaje de BMW investiga ya durante el desarrollo de los vehículos las nuevas tecnologías aplicadas, como los sistemas híbridos o eléctricos, o los materiales innovadores como la fibra de carbono. En ocasiones, los expertos descubren procesos o dispositivos que después se utilizan en todo el sector; por ejemplo, una especie de excavadora con una herramienta de agarre gigante con la forma de un tenedor para espaguetis: engancha el mazo de cables a la altura de la caja de cambios y lo extrae, sacándolo de todos los rincones del vehículo, para obtener un valioso ovillo de 35 kilogramos de cobre.

Goma

La goma de los neumáticos es desde hace muchos años uno de los materiales favoritos de las empresas de reciclaje. Se desmonta con facilidad y, gracias a la diversidad de sus usos, es sencillo venderla. Tras un proceso de pulverización y depuración, las partículas de goma se emplean por ejemplo para fabricar las alfombrillas que rodean los columpios y los parques infantiles. Pero no solo los padres se preocupan por las rodillas magulladas, también los granjeros. Así, proporcionan a sus vacas esteras y colchones que les permiten tumbarse con más comodidad y protegen sus articulaciones. Al fin y al cabo, las rodillas de las vacas deben soportar más de 400 kilos cada vez que se levantan. Gracias a las esteras fabricadas con neumáticos usados, las vacas se levantan con más facilidad y frecuencia, comen más y producen leche en mayor cantidad. Que prefieran la goma deportiva de un BMW a los neumáticos de un pequeño turismo es una cuestión aún por investigar.

Neumáticos y materiales aislantes

06/02/2017