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La quinta dimensión: la realidad virtual conquista el cine

Adentrarse en otro mundo, caminar por él y vivirlo a flor de piel. Durante mucho tiempo la realidad virtual no fue más que una promesa, pero ahora ya es factible. ¿Qué implicaciones tiene para el futuro del cine?

Texto
Benedikt Sarreiter
Ilustraciones
Wayne Mills

Comienza la película. El espectador se encuentra en el centro de un lago. Sobre el agua. Sí, en Evolution of Verse se puede caminar sobre el agua. Y mirar en derredor. Ante nosotros vemos salir el sol por detrás de una cadena montañosa. Arriba, las nubes avanzan por el cielo. A derecha e izquierda, orillas pobladas de árboles.

De repente aparece una nube negra entre los abetos y se escucha un rumor en la distancia. De la orilla de enfrente surge una antigua locomotora de vapor con varios vagones que traza una amplia curva y avanza sobre el agua con un ruido ensordecedor. Se dirige directamente hacia el espectador o, mejor dicho, el participante, es decir, nosotros. Es imposible esquivar el tren, no tenemos escapatoria. Contenemos el aliento. Uno, dos, tres… impacto. El ferrocarril explota y se transforma en miles de pájaros, una bandada de estorninos que comienza a dibujar formas en el cielo. Por encima de nosotros, por delante, por detrás. Al final no ha ido tan mal. Pero, ¿qué es esto realmente?

Una película. Y una idea de futuro. Esta breve obra ha sido realizada por la productora Vrse. Uno de sus dirigentes es el director de vídeos musicales Chris Milk, que ha rodado videoclips para estrellas del pop como U2, Johnny Cash y Kanye West. Ahora se ha consagrado a la realidad virtual. Vrse produce vídeos exclusivamente para las gafas de realidad virtual Oculus Rift, que en el futuro permitirán a los espectadores sumergirse en el mundo presentado. La película ya no se proyecta sobre una pantalla, uno se halla en su interior y disfruta de una visión del entorno de 360 grados. Si en la historia alguien se te acerca por detrás, un animal o una persona, primero percibes el ruido, entonces te giras y te encuentras cara a cara con un amigo o quizás con un enemigo. «La realidad virtual incorpora la promesa de democratizar las experiencias humanas, igual que internet ha permitido la democratización de la información», comenta Chris Milk en su charla TED. Todos podemos vivir todas las experiencias. Bucear por la Gran Barrera de Coral, volar como un águila sobre París, pero también caminar por una región en crisis. «La realidad virtual es la máquina de empatía definitiva. En este sentido supera a los documentales: puedes ponerte en los zapatos de otro durante un tiempo», explica Milk.

Hoy en día ya vamos al cine para sumergirnos en la película. La cuestión de cara al futuro es: ¿cómo de física se puede volver la experiencia cinematográfica? Y ¿cómo reacciona el espectador cuando forma parte de la historia?

La película ya no se proyecta sobre una pantalla, uno se halla en su interior y disfruta de una visión del entorno de 360 grados. Si en la historia alguien se te acerca por detrás, un animal o una persona, primero percibes el ruido, entonces te giras y te encuentras cara a cara con un amigo o quizás con un enemigo.

La imagen del tren que se aproxima al espectador no ha sido escogida casualmente por Milk. Es un homenaje a un acontecimiento histórico que hoy se considera el nacimiento del cine. El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière proyectaron en el Salon indien du Grand Café de París la película de un minuto de duración ‘La llegada del tren a la estación de La Ciotat’. Era la primera vez que el público veía imágenes en movimiento sobre una pantalla. Un vídeo rudimentario a nuestros ojos, pero que cambió para siempre la percepción del mundo.

Actualmente la realidad virtual se encuentra todavía en pañales, como el cine bidimensional por aquel entonces. Las escasas películas existentes no suelen durar más de diez minutos y a menudo muestran motivos, grabados desde un punto fijo, que cambian lentamente. La cámara no se mueve. El rodaje para la realidad virtual presenta muchos problemas técnicos que aún no se han solucionado totalmente: ¿cómo se mueven los actores por el plató, qué registran las cámaras dispuestas en círculo sobre un soporte? ¿Cómo se desplaza hacia atrás el camarógrafo? Los raíles para efectuar recorridos con la cámara no valen porque se verían en la imagen. Pero la pregunta principal es: ¿cómo deben contar su historia los cineastas? Normalmente utilizan primeros planos, se desplazan con la cámara, graban tomas desde helicópteros y desde distintas perspectivas y las montan posteriormente para crear una dramaturgia determinada. Sin embargo, la realidad virtual funciona de otra manera.

Steven Spielberg dijo este año en Cannes: «En el ámbito de la realidad virtual, creo que nos movemos en una zona peligrosa. Porque ofrece a los espectadores mucho campo de juego, no tienen por qué seguir la dirección que el narrador les indica. Espero que no perdamos de vista la narración de historias». Naturalmente, tiene algo de razón. En una película de realidad virtual la función del director es crear un mundo por el que los espectadores se desplazan como en un videojuego. El narrador es más bien como un arquitecto; es posible que el espectador encuentre él mismo la historia.

Atención total: el cine del futuro exige más que una simple mirada despierta. La trama nos llega desde todos los lados.

Atención total: el cine del futuro exige más que una simple mirada despierta. La trama nos llega desde todos los lados.

Pero esto no tiene que ser necesariamente un problema. Especialmente cuando los personajes y la historia no deben introducirse porque ya se conocen. Como en la película de realidad virtual lanzada en las navidades de 2016 que cuenta en 90 minutos la historia de Jesucristo. «Los espectadores sienten que están ahí realmente», comenta su director, David Hansen. No se espera ninguna sorpresa dramatúrgica. ¡Estar presente lo es todo! Los directores de documentales ven una gran oportunidad en este nuevo medio. Apuestan por el poder de convicción de la realidad virtual, que sitúa al espectador en lugares que de otra manera nunca visitaría. Algunas empresas como Within de Chris Milk o Condition One de Dennis Danfung —fotógrafo y director de documentales— ya ofrecen documentales de realidad virtual. Por ejemplo, Danfung ha rodado una película en la que el espectador se encuentra en mitad de una manada de bisontes salvajes. «Estas experiencias son técnicamente difíciles de recrear y exigen una gran capacidad de procesamiento, pero una vez que se consiguen, resultan espectaculares». Esta tecnología no solo permite vivir grandes expediciones; en el futuro también podría visitarse un concesionario de automóviles desde el sofá. Te pones las gafas y los guantes de datos y ya estás allí. Paseas junto a los distintos modelos, cambias virtualmente el color de la pintura, entras en el coche, observas el cuadro de instrumentos e incluso sientes con tus manos el tacto del volante.

Para los productores de cine la realidad virtual no representa solo una amenaza. La cadena IMAX está desarrollando con Google su propia cámara de realidad virtual. Además, IMAX Google ha puesto todos los documentales grabados con esta técnica a disposición del público para fomentar el rodaje de imágenes en 360 grados. El director de grandes éxitos Michael Bay (Pearl Harbor, Transformers) ha sido ‘fichado’ para probar las nuevas herramientas de IMAX y diseñar conceptos para el futuro. «Vamos a desarrollar un par de cosas curiosas para la realidad virtual. Estoy encantado de trabajar con las nuevas tecnologías», comenta Bay sobre el proyecto. Los resultados se exhibirán en salas de cine con un aspecto muy diferente al de los espacios que conocemos hoy en día. No tienen pantalla, unos sillones giratorios equipados con gafas de datos especiales de IMAX sustituyen a las butacas habituales y, posiblemente, contarán con barras para comprar bebidas durante la película y comentar la experiencia. Esto no molestará a nadie, porque todo el mundo llevará auriculares.

La realidad virtual será probablemente uno de los siguientes pasos del cine, pero no el más inmediato. Antes hay que mejorar la nitidez y la resolución de las películas normales. A principios de 2017 se presentará en las salas Billy Lynn’s Long Halftime Walk. Ang Lee, el director de Brokeback Mountain, ha rodado la película a 120 fotogramas por segundo (en lugar de los 24 habituales), en 3D y con resolución ultraalta 4K. En mayo se realizó un pase de prueba de una versión de 11 minutos de Billy Lynn. Las reacciones fueron eufóricas: el 3D nunca fue tan real, una experiencia totalmente nueva, la salvación del cine y prácticamente realidad virtual. «Una película de cine no debería verse en el iPhone, sino en el cine. Pero esto ya no es así», comentó Lee tras el estreno. «Por eso debemos introducir algunos cambios, para que una película de cine vuelva a ser una experiencia emocionante».

Con la tecnología actual el cine ya permite sumergirse profundamente en otra realidad. La cuestión es si será posible perfeccionar la realidad virtual para alcanzar un efecto parecido. Conseguir una realidad fluida, sin imágenes borrosas ni movimientos discontinuos. Podría ser un nuevo paso revolucionario en la producción de películas. El tren de los Lumière ya está en camino hacia la siguiente edad del cine.

La realidad virtual de BMW:
BMW es la primera marca de automóviles que ha utilizado la tecnología Google Spotlight Stories para crear una experiencia interactiva de realidad virtual en 360 grados que puede verse en YouTube. El protagonista de esta innovadora puesta en escena es el BMW VISION NEXT 100, el prototipo diseñado para celebrar el centenario de la marca. El vídeo ‘Visionary’ ofrece interactividad total en la app de YouTube para Android o en la app de Google Spotlight Stories para Android e iOS. Puede verse en el siguiente enlace:

02/10/2017